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¿Qué es el ciclo de vida de la seguridad?

También conocido en inglés como Safety Lifecycle (SLC), es el concepto de mayor relevancia dentro de los estándares IEC61508 / IEC61511. De hecho, el SLC constituye un gran conjunto de técnicas para ejecutar los estándares con coordinación, coherencia y rigor. Sin ellas, no sería posible alcanzar el Nivel de Integridad de Seguridad (SIL) que requieren las Funciones Instrumentadas de Seguridad (SIF). (IEC, 2010, Parte 1 : Sub-cláusula 7.1.1.1).

El SLC puede ser comparado a una guía cronológica. Pues provee una descripción gráfica del itinerario a seguir, fase por fase, para la ejecución del proyecto.

Además de describir el flujo de trabajo, un SLC sirve para identificar metódicamente y para cada fase los siguientes elementos: Actividades a llevar a cabo; Competencias requeridas para llevar a cabo las actividades; Distribución responsabilidades, entre equipo de trabajo, servicios y organización; Documentación requerida, incluyendo entradas, alcance, procedimientos, modelos, reportes y entregables que se pasarán a la siguiente fase.

Por último, la Gestión de la Seguridad Funcional (en inglés Functional Safety Management – FSM) se requiere durante todo el proceso de SLC. Incluyendo la organización y gestión de recursos, la planificación, la implementación, el seguimiento y la coordinación de actividades. Dicho esto, hay que prestar mucha atención porque aunque el SLC sea una metodología clara, la realidad es diferente.

En la práctica, la integración del SLC con la planeación del proyecto principal no es del todo directa. Como resultado, en muchas ocasiones el SLC es visto como una extensión del proyecto principal, y no como una entidad independiente. Y en lugar de ser interpretado como un mapa cronológico para alcanzar la Seguridad Funcional, es visto como una simple lista de verificación del proceso principal. De este modo, aunque puede producirse una documentación final al respecto. No hay evidencia de que las fases del SLC hayan sido ejecutadas en el orden cronológico adecuado. Corriendo el riesgo de no verificar ni validar correctamente las fases. Por lo tanto, se aumenta la posibilidad de introducir al SLC fallas sistémicas difíciles de encontrar en un futuro.

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La integración del SLC

Es visto como extensión del proyecto principal y no como una identidad independiente

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Este enfoque metódico o sistemático del SIS

Es fortalecido por dos “compuertas” a cruzar al final de cada fase. Estas compuertas son la verificación y la evaluación de la fase. Las compuertas garantizan la exactitud técnica de los entregables, y la veracidad de la Seguridad Funcional alcanzada. Para que esto sea cierto, ambas pruebas serán ejecutadas por personal distinto al que es responsable de la fase en cuestión. Además, el personal tampoco debe estar en la misma línea de gestión de aquel que realizó la fase.

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